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“Mi madre está en el centro de la imagen. Conozco perfectamente su incomodidad, su sonrisa ausente, sus ganas de que la foto acabe.  Por su cara de cansada, por cierto desorden en su vestimenta, por la somnolencia de su mirada, sé que hace calor, que está agotada, que se aburre. Pero es en la manera de ir vestidos nosotros, sus hijos, como pobres, donde noto un cierto estado en el que mi madre caía a veces y del que ya, a la edad que teníamos en la foto, conocíamos las señales precursoras , ese modo, precisamente, que de repente tenía de no poder lavarnos, de no poder vestirnos, y a veces incluso de no poder alimentarnos.  Mi madre pasaba cada día por esa tremenda desgracia de vivir. “

Marguerite Duras, El amante.

Actualmente, bajo una apariencia de modernidad y de cambio continuo, los roles de género se perpetúan  mediante múltiples mecanismos.

Las normas sociales (matrimonio, monogamia, fidelidad, heterosexualidad); los discursos generados (papel de la mujer en la sociedad, historias que se narran en los cuentos, las películas, la publicidad, los videoclips y las letras de las canciones); la forma de educar en las escuelas, son varios ejemplos de herramientas muy útiles en la transmisión de las estructuras culturales. Cada individuo ofrece, sin saberlo, su pequeña pero imprescindible contribución. Bajo estos esquemas, las abuelas transmiten a las hijas las expectativas sociales, y estas, al ser madres, hacen lo mismo con sus hijas. Desde una edad muy temprana cada persona ocupa el papel adjudicado.

Es en este contexto surge el proyecto Lola Lolita NoLola, cuando una mujer se pregunta quién es y decide enfrentarse a una conversación pendiente con las anteriores generaciones de su familia:   su madre (Lolita)  y su abuela (Lola).  NoLola llega a la conclusión de que encarna a la mujer nueva, la que rompe con los patrones y las expectativas sociales, la que destapa los tabus, independiente y sin miedos.

Lola Lolita NoLola empieza siendo una performance poético-teatral, pero la necesidad de recrearse en el diálogo y  la reflexión mueve a las creadoras del proyecto a llevar a cabo talleres de  desbloqueo y experimentación artísitca a partir de los cuales se generan colectivamente materiales que formaran parte de una exposición que se estrenará en enero en Centre Civic Trinitat Vella.

En una de las actividades introductorias del taller las participantes muestran fotos de ellas mismas, así como de sus madres, abuelas y de otras familiares y mujeres que consideran importantes.

A partir de los recuerdos, vivencias y emociones que evocan los diversos retratos se indaga sobre el significado de habitar un cuerpo de mujer y se explora colectivamente como hemos sido educadas y los patrones que se han reproducido de una generación a otra, así como aquellos que se han desafiado.

Foto madre e hija: Lugar: Nizhnii novgorod, Russia, 1990.

Compartamos algunas de las reflexiones hechas a partir de las imágenes y veamos cómo interpretamos las vidas de las mujeres de nuestras familias y cómo nos definimos a nosotras mismas.

Una de las participantes muestra una imagen de su madre y de ella cuando era pequeña: “Ella es para mi la mejor persona del mundo. Tiene mucho carácter. Es capaz de enseñar a cualquier persona cualquier cosa, y a veces se pone violenta con tal de que le hagan caso.  Conmigo a veces fue muy dura pero he aprendido a hacer algunas tareas de casa perfectamente.  Mi madre no puede estar sola, siempre tiene que estar en pareja.”

Sobre el retrato en el que sale ella, con gafas de sol y sola ante la cámara, nos dice: “Hacía poco que me había mudado a vivir con mi (ex) pareja y me empecé a dar cuenta de que estaba reproduciendo algunos de los comportamientos que ví en mi madre. En esta foto tenía 24 años. Acababa de superar un linfoma. No tenía trabajo estable. No sabía que quería hacer en la vida. Pero estaba muy ilusionada con mi nueva cámara analógica y quería seducirla. Y creo que lo conseguí.”

Autoretrato con gafas de sol: Barcelona, 2012.
Foto mujeres de diferentes generaciones: Tenerife, 2006. 

Otra, en cambio, nos presenta una foto en la que salen varias mujeres de distintas generaciones y comenta:  “A mi abuela le tocó ser una mujer fuerte. Buscando entre sus fotos me doy cuenta de que es muy difícil encontrar una imagen donde aparezca sonriendo. No creo que se planteara ni tan siquiera si era feliz o no.

Mi madre heredó de mi abuela esa actitud de ‘no pasa nada, soy una mujer fuerte, puedo con todo’. Llegaba incluso a encerrarse en el armario para que ni sus hijos la viéramos llorar. Me ha confesado, hace poco, que si hubiera sido valiente para tomar decisiones quizás no se hubiera casado ni tenido hijos.”

Sobre ella misma y la foto que nos enseña, dice: “Salgo mostrando los pechos porque eso representa para mi la liberación personal. Tenía mis 25 años, pero me doy cuenta ahora, con 36,  de que era una falsa liberación. Ahora creo que la mujer libre es la que es capaz de reconocer que no lo es y que hace falta luchar muy duro para serlo. Y dentro de esa lucha es necesario ser transparente y fuerte; quererse y aceptarse a una misma.”

Autoretrato con torso desnudo: Barcelona, 2008.
Foto madre e hija: Terrassa, 1987

Otra de las participantes al hablar de su madre explica:  “Ella quería que yo fuera una niña educada y buena, que no diera problemas, y a la vez, que nadie me hiciera daño. Pero eso es porque ella pensaba que eso seria lo mejor para mí. Un día, cuando ya era adulta me dijo que alguna vez había estado mirando los cuentos que me explicaba cuando yo era pequeña y que se avergonzaba, porque algunos eran cutres e inadecuados para una niña. ‘No se como no pude darme cuenta antes’, me dijo .”

De su abuela comenta algunos detalles acerca de cómo tuvo que asumir el rol de mujer adaptada a las expectativas de la época: “La recuerdo en esas comidas familiares, pero siempre pendiente de lo que pasaba en la cocina, de que todo saliera bien. Todos los demás estábamos en el comedor disfrutando de los banquetes que preparaba.  Recuerdo también que cosía vestidos perfectos y llenos de detalles, para todas mis muñecas (…). Soñó toda su vida en escribir, pero nunca pudo hacerlo, por las circunstancias. Discutía mucho con el abuelo, pero siguieron juntos, hasta el final.”

Foto abuela: Terrassa, X.
Foto abuela: Castellón, 1945.

En contraste, otra de las asistentes muestra a su abuela como referente de lucha: “Me siento plenamente identificada  con mi abuela materna. Y no he traído ninguna foto de mi madre ya que, de alguna manera, no la  incluyo. Somos de Castellón. Allí, a la mujeres, se la cataloga inmediatamente como buenas o malas. Y tienen que cargar con eso para toda la vida. Si sigues las reglas convencionales, todo bien. Tú decides: o te adaptas o no te adaptas. Y eso genera una gran preocupación en relación a tu identidad. Yo estoy constantemente planteándome ‘quien soy’. Mi abuela me sirve de ejemplo de luchadora. Ella fue la primera mujer de la ciudad que estudió en la universidad.  Se sacó oposiciones y se fue a Cádiz, siendo  consciente de que rompía con todas las reglas. Siempre la han catalogado como puta (…).  Me ha enseñado que nunca es tarde para cumplir tus sueños. De hecho, publicó un libro de poesía a los 80 años (…).

Foto de ella: Cerdeña, 2010.

En su trayectoria personal tiene muy presente a su abuela: “Yo también me fui. No aguantaba que me juzgaran constantemente. Por ejemplo, si salía de noche y me liaba  con un chico al día siguiente, antes de levantarme de la cama,  ya habían llamado por teléfono a mi hermano pequeño y se lo habían contado.  Quiero ser libre, independiente y  vivir mi vida.”

Otra participante nos presenta una foto de sus dos abuelas y nos las describe así: “Mis abuelas son muy distintas. Las quiero a las dos, pero no me parezco a ninguna de ellas. La abuela por parte de padre forma parte de la burguesía catalana. Tiene buena salud y una mujer que trabaja en casa le hace todas las tareas del hogar. En cambio, la abuela por parte de madre tiene anemia, leucemia y cáncer, pero cada día sale de casa para comprar el pan.”

Foto dos abuelas: Roses, 2001.
Foto ella y su amiga: Barcelona, 2016.

De ella misma nos explica: “No me sentía cómoda en la escuela a la que iba. Quise romper con todo. Cuando cambié de escuela, allí conocí a una chica que se sentía como yo (…). Soy feminista. Lucho para cambiar las cosas. Las mujeres hemos sido educadas para despreciarnos y que nos desprecien. Hay que ser conscientes de esto y combatirlo. ”

Otra de las participantes nos trae una foto en la que sale con dos amigas: “Las admiro. Con ellas he descubierto que el amor no tiene que ser hacia un hombre. Y así, amándolas a ellas, es la primera vez que he amado sin tener que cambiar, pudiendo ser yo misma. Los amantes se van, las amigas permanecen.”

Foto ella con sus amigas: Barcelona, 2015.
Foto ella con su prima pequeña: Collbató, 2016.

También nos muestra una foto en la que sale con su prima pequeña antes de que empezara una carrera deportiva. De la niña nos comenta: “Es la más pequeña de la mi familia paterna. Es la única a la que se le ha preguntado’¿Te gusta algún niño o niña de la clase?’. Y he sido yo quien se lo he preguntado. A todas las demás nos han dicho siempre ‘¿Te gusta algún niño de la clase?’. Aunque es pequeña tiene las ideas muy claras. Dice que de mayor quiere ser pintora. Creo que de mayor mi prima será cañera….¡Ojalá!”

De ella misma dice: “Para mi correr significa encontrar un espacio de silencio en el que estoy sola con mis pensamientos. Me permito pensar en las cosas que me hacen daño y sacarlas a partir del movimiento y el sudor. No me siento juzgada, ni cuestionada, aunque me molesta sentir cierto paternalismo por parte de los hombres cuando me ven corriendo por la ciudad. Oigo cosas como ‘Anda, mira como corre’, ‘Pasa, bonita’ y otros comentarios valorando mi aspecto físico, sin que yo haya pedido su opinión. Cuando un hombre hace deporte ‘es normal, está bien’, cuando es una mujer la gente se sorprende más. “

¿Qué mensajes recibimos de la sociedad, como mujeres?  ¿Qué se espera de nosotras? ¿Cómo fue nuestra niñez? ¿Y la niñez de nuestras madres y de nuestras abuelas?   ¿Vivimos y transmitimos, de madres a hijas una feminidad estereotipada?

Adquirir conciencia de nuestras patrones de conducta es esencial para decidir si queremos cambiarla.  En este sentido, la reflexión acerca de las imágenes compartidas ha permitido reconstruir historias de vida y trayectorias, llegando a la conclusión de que  las mujeres experimentan una fuerte presión por cumplir con las pautas impuestas socialmente. Ser buenas esposas, ser madres, no ser putas, no quejarse, no destacar mucho, son algunos de los condicionantes que hay que cumplir para ser una ‘mujer como dios manda’ y librarse de cargar con estigmas.  ¿Nuestras abuelas y nuestras madres fueron ‘buenas’? ¿Y nosotras?

Nos damos cuenta,  a través de los debates colectivos generados mediante las imágenes de mujeres de distintas generaciones, orígenes y clases sociales, que a pesar de las duras imposiciones  por cumplir con los roles de género -tanto por parte de las estructuras culturales  como por parte de las familias en las que se nace, se crece y se aprende a convertirse en mujer-,  muchas mujeres han intentado ofrecer resistencias, desafiando las férreas imposiciones sociales. Cuando el pensamiento crítico se activa, surgen posibilidades de cambios, se sale de los engranajes, creando otras normas, otra cultura, otro mundo, y siendo protagonistas de un proceso de disrupción social, doloroso pero, a la vez, placentero.

Seguiremos llevando a cabo diversos talleres de desbloqueo y experimentación artística con mujeres durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. Invitamos a todas la las que lo deseen a participar, ya que estamos convencidas de que todas tenemos mucho que aportar.  Las conclusiones de todo este proceso de reflexión y de recopilación de imágenes se expondrán en el Centre Cívic Trinitat Vella del 9 al 31 de enero.

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Nadine Marina

Nací en Terrassa en el año 1982. Mi madre me leía cuentos y novelas cada noche, y así aprendí a amar las palabras tanto como a mi madre. Descubrí la diferencia entre lo aburrido y lo apasionante, según la historia que tocara escuchar. Y fui una 'niña buena' hasta que cumplir con las expectativas representó una limitación en mi desarrollo humano y personal. La poesía, la antropología, la performance, el tango queer, el feminismo y las amigas con las que comparto las locuras y el día a día, me permiten ser una mujer feliz.