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En 1990 la pareja de fotógrafos Bernd y Hilla Becher recibieron un premio a la escultura en la Bienal de Venecia. Podría sugerir que las edificaciones elegidas por Bernd y Hilla Becher hacen las veces de props (utilería  empleada en cualquier producción audiovisual), soportan una narrativa mayor. El conjunto y la repetición hacen que la identidad formal de cada objeto trascienda sus límites. El uso que Bernd y Hilla Becher dan a las edificaciones es a modo de catalogación, estas formas se ponen al servicio de un conjunto, evocando así sus características formales primarias.

La repetición de estrategias y sujetos funciona muy bien para difuminar detalles y cambios progresivos, en el caso de la fotografía de moda, podría elegirse un elemento vital como centro, el cuerpo femenino, pero aquí este cobra un papel utilitario, es un prop. Sucede que la ropa debe enseñarse de manera apropiada y agradable, así que hace falta un gancho y qué puede ser mejor para poner un vestido que un cuerpo. Claro está que en la historia de la fotografía de moda, alrededor de los 80 la figura de la modelo se convierte en algo mucho más central, comienza a hablarse de Super Modelos, que ganan mucho dinero, tanto o más que los fotógrafos mismos, se establecen como estrellas de cine, las Naomi Campbell o Linda Evangelista, luego las Kate Moss o Mariacarla Boscono.

Wassertürme, 1980, Bernd and Hilla Becher

Aunque las modelos se convierten en mujeres aclamadas, su función sigue estando limitada por directrices básicas, la más importante comprende sus cuerpos, que deben conservar las características ideales para servir su propósito, las largas piernas de Naomi Campbell, el abdomen plano de Kate Moss. Ellas no puede decidir cómo deben verse, eso trasciende sus deseos particulares, y a medida que el panorama cambia en el mundo de la moda, también los ideales de figura. Las mujeres atléticas de los 80 dan paso a las heroin chic de los 90, y en ese término queda condensado lo implacable que es la moda a la hora de imaginar a sus modelos, cuerpos y rostros que hacen pensar en la supuesta apariencia de consumidores de heroína.

de la campaña para la fragancia ‘Be’ de Calvin Klein, fotografías de Vincent Gallo, 1998

En la fotografía de moda se repite la misma escena con los mismos actores, una y otra vez, aunque paulatinamente aparecen mujeres que rompen el paradigma del cuerpo perfecto, la repetición se rompe y se da paso a caminos alternativos. Pero al final, a pesar de la presencia de las nuevas modelos con nuevas figuras como Ashley Graham, quienes dominan las pasarelas haute couture en París siguen siendo las imposiblemente delgadas.

Ashley Grahan fotografiada por Max Abadian, para Elle Canada, 2016
Joan Smalls en la pasarela Atelier Versace Haute Couture, Primavera, 2016

El tema de la delgadez como requisito primario en el currículo de una modelo es un tema bastante aburrido, miles de veces, miles de perspectivas han atacado ese estándar de belleza, parece innecesario repetir ideas, basta con entender que dentro de la fotografía de moda el cuerpo es un elemento a ser usado. Pero aún dentro de un mundo aparentemente limitado, aparecen posibilidades que hacen que la fotografía de moda no sea únicamente una herramienta publicitaria, basta pensar en autores como Nick Knight y sus trabajos para Alexander McQueen, no todo es repetición y utilitarismo, también hay autores que eligen existir por fuera de los márgenes.

Tableaux ‘Black’ de Nick Knight para Alexander McQueen, 2004

Dentro de las relaciones que se establecen entre moda y modelo femenina hay cargas que llegan desde afuera, siendo central la forma de la mujer, se filtran imaginarios acerca de la imagen, rol y jerarquía del género. La figura de la modelo responde a tendencias que designan el cuerpo estéticamente bello y su papel dentro del micro-universo que es una pasarela o una campaña fotográfica, responde a los deseos primariamente masculinos que definen la manera como se establece una mujer, especialmente cuando está en relación con un hombre.

Campañas de Louis Vuitton y Calvin Klein ponen en evidencia los deseos más básicos y la jerarquía que se dramatiza con la dominación sexual del cuerpo femenino, no es más que la figura de la damisela en peligro, aunque en este caso se trata de una damisela hipersexual que parece estar a merced del hombre que supone ser su salvador y agresor a la vez.

parte de la campaña otoño 2012 de Calvin Klein por Mert y Marcus

El énfasis en el género es parte intrínseca de la fotografía de moda, empezando por un tema práctico, al visitar la web de marcas de ropa se nota que la división básica responde precisamente a eso, la sección femenina y la masculina. No es casual que el estilo de la fotografía cambie cuando se trata de un sujeto u otro dependiendo del género. Lo que presenta un desafío es la aparición de colecciones unisex, en medio de discusiones acerca de los límites del género y su formato binario, se ofrecen vestimentas neutrales. Aunque la supuesta neutralidad puede ser refutada inmediatamente se observan fotografías de dichas líneas de Zara o su marca hermana Bershka, se trata de formas, recursos que llevan al cuerpo femenino hacia lo masculino. La idea de género fluido no debería convertirse en una manera perezosa de convertir a la mujer en mujer masculina, esto niega la pretensión de neutralidad. Parece ser que lo masculino puede contener a lo femenino pero lo femenino no debería nunca contaminar lo masculino.

fotografía de la línea SBD de Bershka, 2016
fotografía de la línea Ungendered de Zara, 2016

La verdadera diversidad en la moda lo proveen modelos consideradas alternativas, como la mencionada Ashley Graham y su cuerpo voluptuoso, Winnie Harlow con su piel manchada por el vitiligo y Hari Nef, la modelo transgénero que se dio a conocer en las pasarelas del New York Fashion Week en 2015. Lo que sucede con modelos esencialmente diferentes es que se convierten en novedad, pero rara vez se mimetizan con las demás, si se piensa de manera básica, Hari Nef ni siquiera debería hacer parte de esta categoría de modelos alternativas, se trata de una mujer, su transición no es lo que la define, ella no se apropió de su femineidad, esta le pertenece tanto como a cualquier otra mujer. Ella debería ser simplemente una modelo más, tanto o más famosa que las Kendall Jenner o Gigi Hadid, las reinas de las redes sociales, tanto o más apropiada que las Joan Smalls o las Jaime Bochert, reinas del haute couture.

Pero aún así Hari Nef aparece en pasarelas de ropa masculina como la de Gucci, otoño-invierno de 2016, esto no pasaría con otra modelo, no creo que vayamos a ver a Cara Delevingne modelando en su lugar. El hecho de poner a Nef a desfilar en una pasarela de hombres recuerda por qué se hace tan difícil que los creadores de moda sepan cómo hacer ropa unisex y a los fotógrafos crear campañas para estas líneas, si aún no hay un entendimiento real de lo que es ser transgénero sería mucho pedir que suceda lo mismo con la idea de género fluido, que aún resulta desconcertante para muchos.

Hari Nef en la pasarela masculina de Gucci, Otoño-Invierno, 2016
de la serie ‘Luxury is Love’, fotografía de Sebastian Faena, 2016 

Elijo como cierre a esta fotografía de Sebastian Faena para The Daily, en ella aparece Hari Nef acompañanda por Lindsey Wixson, Nef cubre a Wixson con una prenda que parece ser una chaqueta masculina, con los ojos y la boca, ambos cerrados, el cabello hacia atrás. Wixson mira a la cámara con sus labios separados y con el cabello, epítome de la sensualidad femenina, suelto y natural. Aunque ambas son mujeres no hace falta describir el rol que cada una cumple, basta con mirar la fotografía.

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Sara Mejía

Nací y vivo en Medellín, soy fotógrafa, eso se supone porque dediqué tres años de mi vida a estudiar fotografía en la ciudad de Barcelona. Ahora busco más pensar en fotografía que hacerla, aunque mi cámara siempre fiel me acompaña a todas partes, es mi diario personal, como lo son los textos que escribo sobre arte porque al final es el arte el que gobierna mi vida, la música es mi vicio más irremediable y me gusta dormir con un libro de Félix González-Torres en brazos, el arte es mi más querido compañero.