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Pienso en Cristina De Middel como una viajera, que recorre otras tierras y otras culturas para a la vuelta contarnos su propia historia, mitad vivida mitad inventada, con sus mitos, hazañas y censuras. Y desde luego, ninguna buena aventura se puede explicar con una sola imagen, al igual que ninguna historia se puede contar con una sola palabra. Así De Middel nos trae secuencias con sentido de narración.  

Me parece interesante, de estos trabajos suyos en los que palabra e imagen interseccionan, la relación que traza entre lo individual y lo social. Como regurgita documentos de la cultura, que después de pasar por ella, ya no podemos mirarlos igual, es una lectura entre líneas, un darle la vuelta a la tortilla. No traduce la realidad que observa a un plano fotosensible, “The pictures are there, you just take them” como proponía Robert Capa. Directamente su fotografía actúa como brecha en el realismo que pone al descubierto los mecanismos de artificio. En otras ocasiones, es precisamente la palabra quien desmiente la aparente veracidad de las imágenes. En definitiva, es la consonancia entre estos dos recursos expresivos que conforman un relato único.

El viaje actúa aquí, como hilo conductor de una expedición que responde a una mirada curiosa, a un intento de acercamiento a una cultura que no es la suya. Recupera historias representadas en manuscritos olvidados, dictados políticos, extrañas leyendas, de esas tierras a las que se desplaza.

Cristina De Middel – Party, 2014.

Es el caso de, ‘Party’, un libro de política convertido en álbum de viajes. Que tuvo lugar en el 2014 cuando se fue temporalmente a China a resetear su acercamiento a la fotografía, durante ese tiempo estuvo fotografiando indistintamente, todo aquello que despertaba su asombro. Sin embargo, la particularidad de lo que podría haber sido otro reportaje de viaje, no se encuentra exclusivamente en su propia mirada y experiencia. Se da al introducir las fotografías entre las hojas del Libro Rojo de Mao. En la contraposición de lo que ha sido capturado con la cámara y los dictados políticos que ha sacado de contexto, aplicando un filtro de censura, anulando aquello que no le convenía,  lo que ella llama, censurar la censura. Ha creado un retrato actualizado y personal de China combinando el valor histórico y político que simboliza el Libro Rojo. Le ha dado otro significado, desde el humor y la poética, y sin querer disimular su lugar de turista, de persona ajena a esa cultura y a ese idioma, que no puede pretender llegar a la verdad de un lugar al que no pertenece, sino reconocer los clichés y prejuicios que afloran en su superficie.

 

Cristina De Middel – This is what haterd did,  2014.

La fotografía contribuye a generar definiciones de aquello que pretende representa, más allá de la alegoría fotografía-ventana, “Una imagen es un acto y no una cosa” dice Jean Paul Sartre.  El arma doble filo se encuentra en querer denunciar y acabar condenando. Cuando se perpetúa el mismo mensaje de un lugar, sin tratar de ampliar el prisma occidental y reduccionista con el que se aborda el otro, lo otro. Hiroshima, Chernobil, Ruanda… son nombres asociados a imágenes de conflicto y desastre. La hambruna, la guerra y la naturaleza los temas con los que se da a conocer el continente africano. ¿Pero qué sabemos de su cultura?

“This is what hatred did” es la frase con la que termina la novela de Amos Tutuola ‘My life in the bush of ghosts’, y que ha dado título a uno de los trabajos de De Middel en el que recupera la cultura Yoruba, sus mitos y leyendas envueltas en el misticismo de fantasmas y espíritus. Se acerca a Makoko, uno de los barrios de Lagos, la ciudad flotante de Nigeria, y la observa con esa mirada que en ocasiones confunde la pesadilla con la vigilia, tan característico del libro, sólo que con más de 50 años de diferencia, desde la publicación de uno y del otro. En el fotolibro creado por De Middel, podemos leer el libro de Tutuola a la vez que ver las imágenes oníricas de ese Makoko actual. Donde De Middel reconoce el potencial imaginario de su gente, es lo que el dolor hizo, como la ostra, hizo de su herida algo bello. También se crea, se diverte, se enamora y se sueña allá donde se sufre.


Cristina De Middel – Jan Mayen, 2014.

La siguiente historia, es una historia de fracaso, protagonizada por un grupo de supuestos científicos adinerados de alemania e inglaterra, que en 1991 se embarcaron en una expedición en busca de una isla entre Groenlandia e Islandia que si bien había sido frecuentada por balleneros todavía permanecía ignota para la ciencia.

Pero no lo consiguieron.

Quisieron oponerse a la realidad que se les presentaba, combatir el fracaso con una simulación alternativa de los hechos – La historia la escriben los vencedores -.   Así que pararon en una Isla islandesa de camino a casa y escenificaron su historia de héroes. Pero por segunda vez, se interpuso la realidad indomable, y las fotografías no llegaron a ver la luz, se extraviaron. Todo cuanto se sabe de estas hazañas se debe a los registros que dejaron escritos en el manuscrito en forma de diario.

De Middel en Jan Mayen, título del proyecto y nombre de la Isla en cuestión, recupera los escritos, los mapas y las anotaciones de esta anécdota olvidada, y re-escenifica junto a sus amigos, lo que debieron ser esas imágenes. Son unas fotografías tan bien conseguidas que parecen haber sido tomadas por el propio camarógrafo de la expedición. Es el texto el que desvela el engaño del trampantojo. Un fotolibro con aspecto de manuscrito, más próximo al cuento de aventuras que a un tratado académico.

Y entre toda esa ficción parece emerger una evidencia, o si más no, un interrogante, ¿Cuánto hay de cierto en las historias que hemos dado como ciertas? “Party” responde a las ocultaciones, a un juego de filtros que indirectamente enlaza con aquellas censuras que tienen repercusiones a gran escala, podría formar parte del “Cree sólo en esta verdad, todo es mentira” (Humoradas, LXXXI). Mientras, en “This is what hatred did” vemos como las historias heredadas se convierten en leyendas y estas, al igual que el recuerdo en la memoria o el mensaje en el teléfono roto, lo que fue en su origen nunca llega siendo el mismo a su destino. Por último, “Jan Mayen” ejemplifica la sospecha de que ni siquiera podemos confiar en el supuesto origen, tantas veces ha sido tergiversado por aquellas bocas que lo pronunciaban. Tal vez, por todo ello, los trabajos Cristina De Middel sean una representación más auténtica y fidedigna de la realidad de lo que su recursos ficcionales nos pueden hacer creer.

“El fin de la modernidad puede que sea también el fin de la verdad”, Jeffrey Deitch.

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Nerea Arrojería

(Palafrugell, 1989) En mis años estudiando fotografía desarrollé un apasionado interés por sus usos y lenguajes. Posteriormente me especialicé en la critica con el Master de análisis y gestión en arte contemporáneo. Actualmente estoy cursando el grado de Historia del arte, y soy la editora jefe de la plataforma fotográfica elpulpo. Mi trabajo se centra principalmente en la escritura y en la investigación de la imagen, concretamente, fotográfica.